El rayo

Si no hubiera sido por tu desamor, este blog nunca hubiera existido, sentencié. Cada vez que recuerdo el tono dramático con que dije esta frase, le vuelvo a agradecer en silencio al sujeto por el cuál comenzó esta locura del diario abierto. Porque este espacio, muy a mi pesar y en detrimento de mi obsesión por encontrar un género en la escritura, no es más que un lindo cuaderno de hojas de alto gramaje en el que vuelco experiencias.

Si no hubiera sido por tu desamor, este blog nunca hubiera existido, sentencié. Nada más cierto. Durante un tiempo considerable, busqué el amor en lugares equivocados. Y ese sujeto constituyó ese error espacial, temporal y existencial, porque, en última instancia, no estábamos destinados a ser.

Como si se pudiese elegir en el amor, como si no fuera un rayo que te parte los huesos y te deja estaqueado en la mitad del patio, afirma Cortázar en Rayuela.

Cómo llegué tan tarde a Rayuela. Releo ese dogma una y otra vez. ¡Eureka! Mi infortunio radica en que me he pasado gran parte de mi adolescencia tardía forzando al rayo, o tal vez, eligiendo un rayo sin filo, sin punta o de pocos vatios. El amor no se elige, Amelia. El amor no… el amor no un montón de cosas que vos y yo sabemos.

Esta mañana no tiene más que revelaciones. Mientras me dejo ser en esta página en blanco, escucho de refilón:

Uno es lo que es porque ha ido de fracaso en fracaso, confiesa Imanol Arias a Pablo Sirven en una entrevista transmitida en La Nación TV.

Brindo por eso y ¡que viva España, joder! Si en la vida todo hubiera sido éxito, Amelita Dinamita no hubiera existido. ¿A quién carajo le importás, Amelicéntrica? ¿Qué viniste a hacer al mundo? ¿Acaso modificás algo? ¿Por qué tantas preguntas?

A partir de tu desamor, querido sujeto, quedé librada al azar. Y una noche cualquiera, mientras escribía con rabia y tinta rosa las frases más crudas que me dedicaste, sentí un dulce ardor atravesándome el cuerpo, partiéndome los huesos, dejándome estaqueada en el medio de la cama entre sábanas, lindos cuadernos y biromes de colores.

 

2 comentarios en “El rayo”

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