25 de diciembre de 2019 – A vos que sos tan tan


“Cada persona que pasa por nuestra vida es única. Siempre deja un poco de sí y se lleva un poco de nosotros. Habrá los que se llevarán mucho, pero no habrá de los que no nos dejarán nada. Esta es prueba evidente de que dos almas no se encuentran por casualidad”.

J.L. Borges

Miércoles 25 de diciembre por la noche. Me volaste la cabeza. Con el primer mensaje en viñetas, olvidé la alerta que saltó al ver tu perfil en Happn: una imagen cuidada, armoniosa y la auto valoración foodie en la descripción, dos cualidades que en mi universo no iban de la mano hasta que te conocí. Empezamos a chatear y se dio ese tipo de conexión mágica en la que dos personas desconocidas se comunican sin subtítulos mediante. Fue un ir y venir de oraciones bien redactadas, comentarios ocurrentes, refranes atinados, flores, florecitas, floripondios, mensajes sutiles, picantes, calientes. Una vibra compartida. Bonpland :::

La intensidad fue creciendo como nuestro deseo de vernos las caras. Nos tuvimos en vilo, coqueteando con la idea de caer a tu dpto. de Bonpland ::: a la madrugada, más tarde, a la hora del desayuno, hasta que un rapto de cordura me devolvió a la realidad: puta madre, Carolina, te olvidaste del taller de tapicería, de los guantes, de las grampas, de las tachas. Pero qué linda sensación esa de desearte sin conocerte. Te despertaste, nos mensajeamos, te conté del taller, me propusiste un lugar neutral que incluía copa de vino y comida deliciosa y nos dispusimos a lo que la vida quisiera.
A las 14 horas en Arévalo y Nicaragua. Cómo olvidar esa esquina. Terminé la clase, me subí al auto, me cambié de remera, un poco de desodorante, maquillaje rápido para apagar el brillo que da el verano. Mientras manejaba al lugar de nuestra cita, sentía mis manos transpirar. Hacía rato que no sentía esas ganas en el cuerpo de ir al encuentro de alguien nuevo. Me dijiste que estabas demorado, y tomé esos minutos para dar unas vueltas y bajarle unos cambios a mi ansiedad. Me detuve en la panadería que está en diagonal a La Mar. Me sentía despeinada y sudorosa. Quedate quieta, pensé. Hasta que levanté la vista de mi celular y te vi. Bajaste del auto y fue algo así como, ok, lo fuerte que estás, Luciano, solo espero no tropezarme en los pocos pasos que nos quedan por caminar hacia La Mar.

5 escasos motivos para quererte tanto

  1. “Quiero conocerte, tenés cosas para enseñarme”, me dijiste y se me iluminó el cora imaginando qué podrías aprender de mí, hombre de mundo.

  2. Comprobamos mediante la Real Academia Española impresa en dos tomos, que no hay palabras iniciadas en “x” o “z” seguidas de consonantes.

  3. Me compartiste canciones que hablaban de tu sentir que también era el mío y hoy son parte de una playlist MAYÚSCULA.

    «Tu, por ejemplo, tan a tiempo y tan inoportuna».
    «Dame una noche de asilo en tu regazo. Esta noche, por ejemplo, dejemos al mundo afuera».
    «En mi almanaque hay una fecha vacía. Es la del dí­a que dijiste, que tenías que parti­r».

  4. Felicidad desde que te conocí:

    Sentarme a tu lado sin importar en dónde
    Reírnos de insensateces
    Dedicarnos canciones pegajosas
    Saborear la sutileza de platos deliciosos
    Tomar ricos cafés sin azúcar
    Pasear del brazo por las callecitas de Palermo
    Extrañarte apenas cruzás el marco de la puerta
    Verte llegar, ay, hombre, verte llegar
    Desplomarnos en el sillón
    Permanecer en tus ojos
    Escucharnos las inquietudes
    Mirarte la boca y ansiar el próximo beso
    Besarte los pensamientos
    Sentir el acelere de nuestras respiraciones
    Encender tus manos en mi cuerpo
    Tenerte adentro mío hasta estremecer
    Aprender lo que no sé para vos
    Dibujar tu espalda con mis dedos
    Entrelazar tu mano y no poder soltarla
    Aferrarme a tu anatomía perfecta
    Fumar en el balcón con un telón de cielo que cambia de color
    Desear que el tiempo pare porque las horas se escurren
    Desvelarme para verte dormir
    Delinear la forma de tu cara mientras dormís
    Besarte cada uno de tus lunares
    Despertarme a tu lado en tu cama, la mía o en cualquier superficie de planeta
  1. Recitar con ímpetu de fan a nuestro querido Cortázar :::

    “Lo que mucha gente llama amar consiste en elegir a una mujer y casarse con ella. La eligen, te lo juro, los he visto. Como si se pudiese elegir en el amor, como si no fuera un rayo que te parte los huesos y te deja estaqueado en la mitad del patio. Vos dirás, que la eligen porque la aman, yo creo que es al revés.Vos no elegís la lluvia que te va a calar hasta los huesos cuando salís de un concierto.”

Si me permitís una hipérbole, diré que todo lo vivido en mis 34 años fueron el preludio al hecho de encontrarnos. Sos el hombre más hermoso que conocí en una y mil vidas. Que seas feliz hoy y siempre. Te quiero con el alma prendida a 280°C. Besos, chapes y abrazos en loop.
Amelia.