Un cuerpo sin cabeza

Desde la separación, transito un camino incierto. Estoy la deriva. Me convertí en un cuerpo sin cabeza, le dije a mi terapeuta. Ese deseo de ser vista como una diosa, se había vuelvo una realidad extravagante, un traje prestado, un mundo de alguien más. Me transformé en una mujer objeto, una vuelta al perro, un teléfono que uno no quiere perder.
Ésta no sos vos, Amelia. 
Sos una sustancia volátil, una cosa amorfa, un elemento funcional a un sistema de vínculos desabridos y conexiones intermitentes.
Ésta no sos vos, Amelia.
Tenés sexo con tipos que te dicen lo que querés escuchar, que no dicen nada, o peor, que dicen no necesitar nada y los encuentros concluyen en una sesión de terapia con palmadita en la espalda.
Ésta no sos vos, Amelia.
Hasta acá llegaste. Guardá tus encantos para alguien más. Pero no, no voy a  dejar de ser yo, si el otro no sabe recibir mi cordialidad o malinterpreta mi sensibilidad, no es mi problema.
Estoy entre desilusionada e intolerante. 
No sé si es la recesión, pero pasarla bien en tiempos de crisis implica ahorrarse las citas y pasar directo al cuarto. Hay poco trato cara a cara. Las redes sociales propulsan una copia berreta del Da para darse. Si estás en línea, sola y disponible, sos carne de cañón. Fueguito, babita, corazoncito. ¿En qué andás? En auto, gil.
No, no es la crisis. Es la avaricia, el egoísmo y la paja de tener que gustarle a alguien más allá del cuerpo. Para qué voy a intentar conquistarte si ya sabemos para qué estamos. Estoy entre desilusionada e intolerante.
Sé lo que es salir con uno y con otro, entrar en modo conocer, no manejar certezas, no parecer desesperado, ser oportuno al enviar un mensaje. Todo lo anterior me resulta menos tedioso que ser mujer y producirme al pedo. Porque en la era digital,  el tipo se anuncia una y mil veces, te invita a salir pero no te invita, lo invitás vos pero no define, arma un plan y lo desarma, ve el mensaje pero no lo ve. Porque se queda dormido antes de cancelar. Al día siguiente, te escribe como si nada, porque claro, no debe explicaciones en el mundo físico, pero sí en la despersonalización de la virtualidad, y entonces te manda la excusa del pibito que no hizo la tarea. Ni para coger le ponés onda, macho.
Sí soy yo, necesitada y vulnerable. Algo estoy haciendo mal porque no tengo lo que quiero. Aburrida de llegar al mismo resultado una y otra vez, me propongo deshacerme de los contactos que me convocan al mismo juego, y cuando llega el mensaje impersonal de las 02.00 am, respondo:
Sujeto: _¿En qué andas?
Amelita: _Sory que no te contesté antes. Hasta acá llegué. Creo que queremos cosas diferentes.
S: _¿Qué cosas? No te entiendo.
A: _Quiero salir, hacer algún plan, más temprano, en otro momento. Me doy cuenta de que estás en otra.

S: _¿De qué hablás? Pensá lo que quieras, no hables como si supieras lo que me pasa.
A: _Hablo por cómo actuás conmigo. Cómo voy a saber lo que te pasa si solo me buscás para coger. No me contás de vos y tampoco te interesa saber de mí. Te propuse varios planes y nada. No hay mucho más que decir.
S:_ Qué pena, justo te iba a decir de hacer algo.
A: _ Justo.
S: _Entro en una reunión. ¿Hablamos después?
A: _Dale. Suerte.
Esa fue la última vez que hablamos. Me siento aliviada, coherente, fuerte en mis convicciones. Voy a mi habitación, miro la cama y algo no me convence. Y como si algo se me hubiera revelado, saco las sábanas usadas y pongo unas limpias. Como un símbolo de mi bautismo, como el inicio de una depuración. Bienvenida a tu cuerpo, Amelia.

6 comentarios en “Un cuerpo sin cabeza”

  1. Hola..te leo mientras escucho a Flor Amargo y Mon Laferte cantando “Busco a alguien”.. Será una coincidencia? O la madrugada hace ver cosas que solo de madrugada uno puede creer ver?

  2. Hola, José: puede que la madrugada contribuya o que sea una coincidencia. No lo sé. Si hay algo que tengo claro más allá de todo este descargo que destila enojo y poca tolerancia ante ciertas situaciones, los otros y ella misma, es que en realidad, me estoy buscando a mí, a la mujer que soy, que evoluciona en el sentir y en el pensar, y que trabaja por una mejor versión de sí misma. ¡Gracias por leerme!

  3. Hola..te leo desde hace un tiempo. Pero siendo totalmente sincero te confienzo que se generó en mí una incertidumbre..posiblemente para vos será una tontería pero consiste en
    tratar de entender si quien escribe es Amelita o es Caro? Seguramente esta duda es producto de mi total amateurismo literario pero se me hace que uno difícilmente se puede abstraer de su propio yo. Me equivoco?

  4. Hay mucha verdad en lo que decís. Pero también sucede que las redes sociales cumplen un rol socializador justamente, pero que no se termina condiciendo con el cara a cara; es fácil encarar por whatsapp, coquetear, endulzar, pero para dar un paso más, para invitar a verse hace falta otra cosa, un coraje o una seguridad que el Tinder no provee. Mil veces me quedé en esa instancia, a punto de proponer un plan que no llega, por sentir que tengo que mantener un jueguito que no sé cómo.

    1. Hola: ¡muchas gracias por dejar tu comentario! Me gusta este intercambio porque así podemos entender estos fenómenos entre todos. Es cierto que las redes favorecen al juego de saber mucho qué hace el otro, en donde está, con quién, es una forma de espiar y tener recortes de la vida ajena. No me parece mal, pero hay un punto en el que todo se vuelve líquido, se escurre y solo queda la foto del momento. Para mí las redes son un canal más de expresión y las tomo con la mims porque para mí es un canal de expresión, como lo es también este blog. La clave está en reconocer cuál es la verdadera intención que tenemos. Yo apuesto a activar e ir por lo que quiero, la vida es jugársela, no quedarse con las ganas. Si la persona a la cual invitamos/ seducimos/ lo que fuera que intentemos, no está receptiva, no será la indicada para conocer. Yo creo que la gente se complica, que debería encarar de la misma forma en todos los medios, y debería naturalizar el hecho de que las redes acercan personas. En mi caso, por el tipo de trabajo que tengo y mis horarios, son un canal para conocer gente. En fin, mi consejo es: proponé y si se da, avanti. Uno tiene que ser fiel a su estilo y ya darás con alguien que sea recíprico y se anime.

      1. Sí está bueno este feedback!
        O capaz lo que (me) pasa es que está bueno que se genere un contacto más profundo. El match y a garchar no me va. Ojo, tampoco lo hice, pero justamente porque no me sale, me parece frívolo. Me gusta que se vaya formando un vínculo con la otra parte, aún siendo virtual, pero que sea honesto. Capaz es porque a mi primera novia la conocí por Fotolog… (en la prehistoria de las redes sociales).

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