La vida que llevo

Tengo una tendencia compulsiva a auto-compadecerme que no se resuelve ni en una año de terapia. Me creí el discurso de que mi actividad me ha vuelto solitaria y consecuentemente, muy amiga del tinto, entre otras cosas. ¿O será que ya era un ser poco sociable antes de mi salto al mundo gastronómico? Pienso que no importa el orden. El punto es que esta sensación de soledad me ha permitido desarrollar habilidades ignotas como hablarle a un roast beef, dedicar frases pomposas al Parmesano, tener más proveedores que amigos, oler el verso a lo lejos y pelear con ahínco por un paquete de albahaca. Pienso, también, cuán cargada estaría mi hoja de vida en Linkedin si pudiera expresar este caudal de sabiduría aprehendida. Siempre fui una ermitaña encubierta, solo que ahora puedo justificar esa cualidad en la vida que llevo.

1 comentario en “La vida que llevo”

  1. La auto compasión, qué tema! Será que uno mismo se auto limita por temor a inferir en estratos desconocidos y esta acción absurda lo lleva a uno a sentirse culpable por no animarse a más? O tan sólo no se da porque los planetas no se alinean? Hay un poco de “auto” pero también está lo externo que juega en primera siempre. Es correcto compadecerse y más aún cuando le sigue un “anímate de nuevo”. En fin, me gustan tus relatos. Saludos

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