Ella

Duele que se interponga entre nosotros.
Duele que te aparte de mi vida.
Duele que te arrastre.
Duele que te posea.

Duele hasta cansar, aniquilando el cuerpo.
Duele hasta quemar, derritiendo ilusiones.
Duele hasta sangrar, dejando cicatrices.
Duele hasta llorar, quemando los lagrimales.

Duele que sea ella.
Duele el abismo entre vos y yo.
Duele como ninguna.
Duele que sea ella, primera.

Todo y nada

Relatos cortos, largos, tristes, desdichados. Relatos que interrumpen el sueño volcando angustias por amores no correspondidos, obsesivos, enfermos. Mendigándole al avaro, llorándole al insensible, queriendo al descorazonado. Días eternos, tardes grises, noches oscuras. Tiempos de utopía, fantasía, realismo mágico. Historias baratas, repetidas, simplonas. Finales acartonados, románticos, estúpidos. Guiones de segunda mano, berretas, inverosímiles.

Buscando con desánimo, llegué a él. No era como lo había dibujado. Pero era real, auténtico, transparente. Cariñoso y dulce, dulce parecido a nada que hubiera probado antes. Sincero hasta dolerme, perforarme, atravesar cada capa de mi piel y tocar el hueso, provocando un dolor agudo. Y me amó casi desde los primeros días. Y yo también lo amé. Y lo amo. Desde entonces, andamos la vida juntos.

Buscando desanimada, llegué a él. No era como lo había diseñado. A través de sus ojos, descubrí su alma, quise contemplarla, conocerla y descansar en ella. Era tan lindo, que necesitaba despertar antes para verlo dormir a mi lado. Y nos amamos, y nos seguimos amando. Desde entonces, caminamos la vida juntos, tropezamos, caemos y nos levantamos.

Y supe que las migajas no alcanzan, que saben a poco, a veces a nada. La nada existe por el todo, y el todo, por la nada. Agradezco haber probado la nada, para dar gracias por él, mi todo.