Sentado

Llegué a casa, abrí la puerta, encendí la luz y te vi. Sentado, frente a la mesa del living, armando tu cigarro. Estoy en la cocina, abro la alacena, bajo dos copas. Giro en dirección a la heladera, la abro y saco un pomelo rosado, jugo de naranja y la botella del aperitivo rojo que solemos tomar. Del freezer, una cubetera. Pongo abundante hielo en las copas, y mientras espero que se enfríen, quito un poco de piel de pomelo sin la parte blanca, como hiciste con el limón bien verde la primera vez que preparaste tu gin tonic especial. Lucho entre mi motricidad y mi capacidad de atención a tus palabras. Me apuro, porque estás sentado en el living y hay una pared que nos divide. Y me urge ver tu cara mientras me contás tus experiencias de vida en las cocinas europeas, de tu familia en Buenos Aires y de los amigos a los que no ves hace tiempo. Necesito ver esos ojos que siempre brillan y esa sonrisa que me cautivó aquel 1ero de enero. Me acerco a la mesa con las copas listas. Brindamos. El sonido del vidrio al chocar mientras nos miramos a los ojos marca el próximo paso. Darnos un beso. Continuar la charla. Abandonar mi silla para sentarme sobre tus piernas y volver a besarte. Cuánto me gusta besarte. Salimos al balcón a mirar las estrellas como aquella primera noche.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s