La vida es sueño

De cómo no estaba preparada para rendirme ante la realidad. Ésa que estaba apenas escondida, esperando que la descubriera. Y con la excusa de mi visión deficiente, no podía verla, o no quería.

Hasta que una sucesión de palabras resulta en la verdad que se hace carne ante vos. Ahora la ves cayendo por su propio peso. Te aplasta contra el piso y te desarma. El corazón niega lo que la razón acepta. Hay una descarnada guerra entre la mente y el alma. Empieza una infinita cadena de por qués cuyas respuestas están dentro tuyo, momentáneamente encapsuladas por el dolor. Se desata una gran tormenta, el cuerpo se afloja y perdés tu dimensión real. Te encogés hasta la nada misma. Te sentís la nada misma. Llueve cada vez más fuerte. Te duele la sien, no podés  respirar y no te importa ahogarte. Querés expulsarlo todo, aunque te estalle la cabeza. Agotarlo de una sola vez. Te dormís despierta. Caminás sin dirección, en círculos, vas y venís, no importa el destino. El tiempo y el espacio desaparecen. Estás paralizada. Reaccioná. Tu vida sigue. ¿Cómo? ¿Cómo sigue? Haciendo lo que tenés que hacer. Olvidaste lo que tenías que hacer. No podés pensar en nada más. No podés pensar. Punto.

Hay un montón de canciones que fueron y otras que no podrán ser. Hay ilusiones desteñidas y un cuento que llega a su fin. Hay imágenes hermosas y marcas imborrables que llevo conmigo. Hay heridas que el tiempo curará. Que se convertirán en cicatrices, que tal vez desaparezcan, o no.

Solo se que ya no soy la misma porque el amor me atravesó. Y se también, que nunca dejaré de soñar.

By DTV

Solo una chica

Una chica conociéndose. Experimentando los sabores de la vida. Con un fuego interior que ya no puede contener. Con una insaciable necesidad de expresar. Con ganas de jugar, combinar y crear.

Una chica que da pequeños pasos, luego más largos, y más. Que quiere saltar. Que a veces no sabe a dónde va pero igual quiere ir. Y no teme perderse porque de lo imprevisto, aprende.

Una chica que desea, quiere y ama. Que pasa fácilmente de la risa al llanto y viceversa. Que está nu ocop acol o un poco loca. Que quiere conocer, saber y aprehender. Y tener un lindo almacén interior donde guardar las cosas bonitas de la vida. Que sueña despierta y despierta soñando. 

Encontrar el camino

¿Cómo se hace? ¿Por dónde se empieza? ¿Cuál es el envión que nos lleva en busca de ese algo? Y ese algo, ¿en qué consiste? Porque lo vemos lejos, como una luz del otro lado del camino, que mientras más nos acercamos, más se aleja. Nos seduce para que vayamos tras ella, pero no se deja alcanzar. Y tiene ese poder enceguecedor, que nos obnubila completamente.

¿Por qué, Luz? ¿Por qué te me escapás? ¿Querés que corra tras tu rastro? ¿Que deje todo lo que construí y lo que soy y empiece de cero? Decime, decime cuál es tu secreto, cuál es tu oferta.

Hablame, contame tu propuesta. No me describas tu apariencia, puedo divisarla desde la lejanía. Dame ejemplos de la felicidad que proveés.  No compro las bonitas historias que transcurrieron sin sobresaltos ni piedras en el camino. Esmerate, Luz. Sabeme escéptica y compleja. Narrame una historia memorable. Te escucho atenta.

La tregua

Decido. Decido proponerte una tregua. Bajás tu escudo, suelto mi espada. Estamos desnudos de armas, mientras hablan nuestras almas. Somos guerreros en busca de paz. Dejamos atrás el ardor de las llagas que quemaban por dentro. Dejamos atrás el dolor de las dagas que atravesaron nuestro pecho.

Decido. Decido proponerte una tregua. Porque hay una luz  intermitente, una señal de que estamos donde debemos estar. Y lo queremos, lo deseamos, lo sentimos en cada parte de nuestro cuerpo. Somos guerreros en busca de paz. Derribamos las paredes que erigían nuestros muros. Libres ya de toda defensa, nos entregamos al destino.