Ella

Así como la vida te acerca presencias intermitentes, te brinda presencias no perecederas. Presencias mayúsculas como Ella. Aún a kilómetros de distancia o con el mayor de los cansancios que un humano es capaz de soportar, Ella está para mí. Siempre. Sin importar cómo, se las arregla para estar a mi lado.Y no puedo más que agradecer y sonreír de felicidad porque Ella hace que todo lo doloroso sea más soportable. Que los grandes problemas mundanos encuentren soluciones. Que los intrincados nudos se desaten. Que los dramas se vuelvan comedias. Que los llantos fluyan como ríos que barren lo que no sirve. 
Ella nació antes que yo. Para hallarme el camino. Para darme luz en la oscuridad. Para enseñarme lo que es amar y acompañar sin mezquindades. Ella es mi Hermana.

Sostener la mirada

Hoy, elijo un camino diferente en mi vida. Un camino que, como todos, tiene sus buenos trechos y sus no tan buenos. Y es este recorrido en el que a veces no me hallo, me desconozco y eso me asusta.

Stop! Necesito hacer un alto en la banquina para hacer un racconto der los últimos meses y pensar en los motivos que me llevaron a elegir este trayecto. Mientras lo hago, pienso también en cómo encarar este nuevo papel sin dejar de ser yo. Porque si hay algo de lo que tengo miedo es de perder mi esencia tratando de asumir nuevas responsabilidades y situaciones que la vida me presenta.

Mis dos mentores creen en mí mucho más de lo yo creo en mí y de ellos rescato estas reflexiones.

“Se trata de sostener la mirada, fija, atenta, firme”.

“Tenés todo al alcance. Falta ver qué hacés vos con ello”.

Carolina ya no teme tanto a la mirada del otro, porque está desarrollando la suya propia.